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jueves, 23 de febrero de 2017
lunes, 4 de abril de 2016
Confianza
Si bien la confianza en uno mismo es un proceso que comienza a construirse desde el vamos -viene de la mano de la...
Posted by Ir de camino.:.COUNSELING on Martes, 9 de junio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
Afinando para ponerse de acuerdo
¿Le hago caso a mi mente que me advierte desde la lógica irrefutable? ¿Le hago caso al corazón que me impulsa sin medir riesgos?
Osho sostiene que mente y corazón son mecanismos. La mente es un instrumento de la lógica y el corazón, un instrumento de las emociones. La primera está presa de las palabras, de las argumentaciones y de un eterno discurrir sin llegar a ningún lugar. El corazón, en cambio, ciego, arremete, se mueve y también da vueltas sin parar con las emociones. Desborde de lógica y razonamientos y desborde de sentimientos y emociones. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido atrapados hasta el borde de la asfixa entre nuestra mente y corazón? ¿Cómo lograr esa armonía necesaria, ese equilibrio sanador?
Cada uno de nosotros recorre un sendero particular, armado de su lógica y de sus emociones. Va, a su vez, rodeado de otros con sus propias y singulares condiciones. Todos luchando para ver quién manda, quién dice qué hacer, la mente o el corazón.
Tal vez, tenemos que pensarnos como si fuéramos un instrumento al que hay que afinar. Nuestra mente, nuestras emociones comienzan a armonizarse, empiezan a buscar el punto de equilibrio, el cuerpo deja de ser el campo de batalla, el "sí mismo" se enriquece, el "yo" se pacifica.
Nuestras abuelas resolvían este barullo diciéndonos que le hagamos caso a la intuición. Entiendo, en este caso, la intuición como un chispazo de reconocimiento, como ese momento maravilloso en que la mente y el corazón se pusieron de acuerdo. Aún así, ese chispazo es aleatorio, no sabemos cuándo sucederá otra vez. Es entonces cuando tenemos que tomar el asunto en nuestras manos y aprender los lenguajes, la manera particular de decir de la mente y de nuestras emociones y gestionar nosotros mismos la concordancia. Dejar de estar atrapados en esta contradicción implica sólo esto: atención y silencio para poder escuchar esas voces, distinguir sus sentidos y ponerlos al servicio de nuestro crecimiento personal, de nuestro bienestar.
Volvernos "sentipensantes" como decía Eduardo Galeano, esas personas que "no separa la razón del corazón. Que siente y piensa a la vez. Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón".
Es todo un trabajo, pero vale la alegría.
©Alejandra Gómez Joaristi
Osho sostiene que mente y corazón son mecanismos. La mente es un instrumento de la lógica y el corazón, un instrumento de las emociones. La primera está presa de las palabras, de las argumentaciones y de un eterno discurrir sin llegar a ningún lugar. El corazón, en cambio, ciego, arremete, se mueve y también da vueltas sin parar con las emociones. Desborde de lógica y razonamientos y desborde de sentimientos y emociones. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido atrapados hasta el borde de la asfixa entre nuestra mente y corazón? ¿Cómo lograr esa armonía necesaria, ese equilibrio sanador?
Cada uno de nosotros recorre un sendero particular, armado de su lógica y de sus emociones. Va, a su vez, rodeado de otros con sus propias y singulares condiciones. Todos luchando para ver quién manda, quién dice qué hacer, la mente o el corazón.
Tal vez, tenemos que pensarnos como si fuéramos un instrumento al que hay que afinar. Nuestra mente, nuestras emociones comienzan a armonizarse, empiezan a buscar el punto de equilibrio, el cuerpo deja de ser el campo de batalla, el "sí mismo" se enriquece, el "yo" se pacifica.
Nuestras abuelas resolvían este barullo diciéndonos que le hagamos caso a la intuición. Entiendo, en este caso, la intuición como un chispazo de reconocimiento, como ese momento maravilloso en que la mente y el corazón se pusieron de acuerdo. Aún así, ese chispazo es aleatorio, no sabemos cuándo sucederá otra vez. Es entonces cuando tenemos que tomar el asunto en nuestras manos y aprender los lenguajes, la manera particular de decir de la mente y de nuestras emociones y gestionar nosotros mismos la concordancia. Dejar de estar atrapados en esta contradicción implica sólo esto: atención y silencio para poder escuchar esas voces, distinguir sus sentidos y ponerlos al servicio de nuestro crecimiento personal, de nuestro bienestar.
Volvernos "sentipensantes" como decía Eduardo Galeano, esas personas que "no separa la razón del corazón. Que siente y piensa a la vez. Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón".
Es todo un trabajo, pero vale la alegría.
©Alejandra Gómez Joaristi
Etiquetas:
aprendizajes,
consultoría psicológica,
counseling,
crecer y transformar,
Diez habilidades para la vida,
relación de ayuda
domingo, 1 de marzo de 2015
El caos es un orden sin descifrar. ~José Saramago
Caos. Orden. Sin. Descifrar.
Búsqueda de sentidos. Para poder encontrarnos en nuestro reflejo. Descifrar el orden escondido en el caos. Sin embargo, creo que la única manera de hacerlo es abandonando un pasado al que primero tenemos que dotar de significación. De ahí la búsqueda. De ahí la necesidad perentoria de presente. Aquí y ahora. Porque el futuro no es. Todavía.
Hagamos que las cosas cambien.
(aunque nos cueste)
(aunque nos cueste)
https://youtu.be/R8Yq5FVofZQ?si=afgq3nkm56nMAfJg
©Alejandra Gómez
La importancia de saber quiénes somos
viernes, 13 de septiembre de 2013
domingo, 11 de agosto de 2013
Los celos
¿Qué caracteriza a las personas celosas?
* El sentimiento del que cela es el miedo a perder algo. Desde este temor a la pérdida, intenta poseer al otro; por eso lo acosa, implementa un sistema de vigilancia a su alrededor que no está basado en el amor sino en la sospecha.
* Aunque parecen una manifestación propia de un gran amor, o una gran pasión, los celos están más ligados a un sentimiento narcisista: el celoso no puede tolerar no ser el único centro de la escena.
* El sentimiento de los celos los invade de una manera obsesiva; como no dejan de pensar en la supuesta infidelidad, que se concretará tarde o temprano, tienden a confundir sus sospechas con la realidad y dan por ciertas sus fantasías.
* Son posesivos, ansiosos y, a veces, autoritarios. Aunque se muestren avasallantes, en realidad tienen baja autoestima y necesitan la aprobación del otro.
* Sus formas de vigilancia y de control pueden oscilar entre un interrogatorio aparentemente casual y despreocupado hasta la violencia. En el caso de los celos patológicos, la agresión puede terminar con la muerte de uno de los miembros de la pareja.
* Algunos autores consideran que los celos tienen un componente sadomasoquista: el amor y la tortura de la persecución se vuelven uno y la relación termina convirtiéndose en un vínculo hiriente para los dos miembros de la pareja.
(FUENTE: PSICOLOGIA POSITIVA)
lunes, 29 de julio de 2013
Elecciones
Como ya se habrán dado cuenta, me gusta la literatura y
encuentro en las palabras de poetas y escritores disparadores de reflexiones
que comparto con ustedes. Esta vez le toca a Robert Frost, autor de un bello
poema, “El camino no elegido”. Las
últimas líneas dicen:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference
Dos caminos se
bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
¿Cuántas veces nos encontramos ante encrucijadas? Ese lío de
opciones que nos presenta la vida cada tanto. Ante la cantidad de alternativas
solemos paralizarnos y a menudo dejamos que el miedo sea nuestro consejero.
Está allí, susurrando las calamidades que nos podrían suceder si elegimos A en
lugar de B. Pero también podrían se otras voces, menos sutiles y más
imperiosas, que nos instan a no dejar lo malo conocido por bueno por conocer.
Generalmente, nos movemos en algo denominado “zona de
confort”, esa es nuestra zona segura, aquella en la que nos sentimos como pez
en el agua. Esa zona no representa desafíos,
lo que hacemos tiene el gusto de la rutina que nos mantiene a salvo. Hacemos lo que se espera de nosotros y lo que
suponemos que queremos hacer. ¿O acaso la costumbre no tiñe nuestros actos de
dulce monotonía y nos mantiene a resguardo de bruscas crisis que nos piden a
gritos un cambio? Sí, esa zona nos protege. No importa que cada tanto oigamos
un llamado y que cada vez se vuelva más persistente. Todos lo hemos escuchado
en alguna oportunidad, suele ser la molesta voz que nos recuerda algún deseo
muy profundo, un sueño abandonado. O quizás sean, simplemente, unas ganas
urgentes de cambiar de rumbo.
Esos caminos que menciona Frost, me hacen pensar en lo
conocido y lo desconocido. Uno la calma y la seguridad. El otro, puro
descubrimiento y desafío. El camino menos transitado es ese que nos lleva a lo
más profundo de nosotros mismos y allí es donde vamos a encontrarnos con un
espejo terrible, el que refleja lo que queremos ser, lo que podemos ser si
elegimos transitarlo.
¿Me animo a descubrime?
¿Me atrevo a brillar? ¿Me arriesgo a tomar ese camino desconocido, tal
vez solitario, con el objetivo de encontrar mi voz? “¿Qué hay de bueno en todo esto?”,
se pregunta Walt Whitman y acerca una respuesta:
"Que estás aquí, que existen la vida y la identidad,
Que prosige el poderoso drama y que quizás
Tú contribuyes a él con tu rima".
Que prosige el poderoso drama y que quizás
Tú contribuyes a él con tu rima".
Podés. Podés hacer la diferencia. Podés contribuir al mundo
con tus versos. Y si sentís que no, estoy a tu disposición para que puedas.
Esta nota aparecerá publicada en el diario El Semejante, en el mes de agosto de 2013
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relación de ayuda
lunes, 8 de julio de 2013
jueves, 27 de junio de 2013
jueves, 28 de febrero de 2013
Revolución interior
Dice Bryant McGill que “toda revolución
comienza por uno mismo”. Nada más cierto que estas pocas palabras para
describir esa disposición del ánimo para encarar una de las aventuras más
importantes que puede llevar a cabo un ser humano: conocerse.
En algunos casos, este conocerse está ligado a lo que podría considerarse un final de
recorrido. Es decir, alcanzados los objetivos (o al menos la mayoría de ellos),
cubiertas las necesidades básicas, ahora disponemos de tiempo para nosotros,
para bucear en nuestros intereses postergados o para encontrarlos, eso que
Maslow llamó “autorrealización” y que tiene que ver con la capacidad de
conectar con lo que hay de valioso en la vida, una suerte de serenidad que nos
permite evaluar despojados del ego cada situación vivida y ser más espontáneos
y creativos.
Desde otro lugar, este conocerse está más relacionado a la necesidad de apropiarnos de
nuestros recursos personales –emocionales, intelectuales, cognitivos, morales,
físicos, espirituales- para afrontar las sucesivas crisis que, como cualquier
mortal, atravesamos a lo largo de nuestra vida. Las crisis son momentos de
cambio que se caracterizan por generar incertidumbre y que avanzan hacia una
resolución que nos gustará o no de acuerdo a cómo las hayamos aprovechado. Si
son una oportunidad para desafiar nuestras limitaciones y poner a prueba los
recursos que sabemos que tenemos o si nos sirven de justificación no del
fracaso sino de algo peor que el fracaso:
el ni siquiera haberlo intentado.
En este sentido, es importante subrayar qué
papel juegan las terapias o en el caso del counseling, la relación de ayuda. Un
proceso de ayuda es un llamado a la rebelión, implica la determinación
insoslayable de llegar a lo más profundo de nosotros y reconocernos, vale
decir, un volver a encontrarnos y vernos a la luz de nuestras experiencias. Y
es tanta la rebelión que incluso nos aceptamos y nos perdonamos. Y en esa
liberación que supone la aceptación y el perdón, en esa profunda subversión de todos
los esquemas, nos abrazamos, nos permitimos cambiar y salir al mundo a ofrecer
lo que somos, que es mucho más de lo que creemos. Y sobre todo, muchísimo más
valioso.
Nota publicada en el diario "El semejante"
©Clr. Alejandra Gómez Joaristi
miércoles, 27 de febrero de 2013
No te compliques
Lo
no dicho, lo no hecho, lo postergado nos complica la vida. Animate.
¿Necesitás un empujón? Llamame. Alejandra Gómez Joaristi -counselor, 156
177 8372-
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domingo, 12 de agosto de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Toda Wendy tiene su Peter Pan
Interesante nota que recorre éste y otros estereotipos.
Para muchos terapeutas, los célebres personajes del
relato infantil son una herramienta útil a la hora de abordar modelos de
conducta femenina que, en el nombre del amor, sólo generan una enorme
frustración
El llega a casa, saluda a su mujer y, mientras le
relata cómo estuvo su día, va desparramando por doquier la ropa que se
quita. Ella lo sigue atrás, murmura insultos ofensivos, pero levanta
prenda por prenda. Esta escena se repite día a día en muchos hogares.
Tanto es así que algunos psicólogos hablan del síndrome de Wendy o de la
mujer madre, un trastorno basado en la necesidad de satisfacer al otro
de una manera exagerada y a la imposibilidad de decir que no. Este
nombre hace referencia a la compañera de Peter Pan, el protagonista de
la obra que el escritor escocés James M. Barrie publicó a principios del
siglo pasado y que narra las aventuras de un chico que no quería crecer
y una chica que se hacía cargo de todos los niños perdidos que
habitaban el País del Nunca Jamás. Y así como se suele decir que detrás
de cada hombre hay una gran mujer, detrás de cada Wendy siempre hay un
Peter Pan o un hombre inmaduro a quien le cuesta cumplir con las
responsabilidades que se imponen a lo largo de la vida.
Si bien también existen hombres sobreprotectores, este
rasgo se presenta con más frecuencia en el sexo femenino, aseguran los
especialistas. La maternidad y el mandato cultural, producto de una
distribución de roles hegemónica hasta hace algunos años, ubicaron a la
mujer en el lugar de servir al varón, acompañarlo, dedicarse a él y a
los hijos, y postergarse. Décadas atrás, esta situación no se
cuestionaba. Así eran las cosas y así estaban bien. Pero la mujer
comenzó a ocupar esos espacios que durante siglos le fueron vedados y
con eso adquirió otra conciencia de sí misma. Sin embargo, a pesar de
estos cambios, todavía hay muchas Wendy. Es que la personalidad se va
formando desde la temprana infancia y a veces, producto de la
identificación con la figura materna, se repite el modelo de mujeres
abnegadas y sacrificadas que viven para los demás.Pero, ¿qué le pasa a Wendy? La psicóloga Adriana Guraieb, autora del libro El camino de salida e integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) asegura que estas mujeres sufren un profundo complejo de inferioridad, un marcado temor a ser abandonadas y una fuerte necesidad de sentirse imprescindibles. Por eso están dispuestas a hacer cualquier cosa, con tal de ser aceptadas y darle el gusto al otro. "Ellas tienen una enorme dificultad para decir que no, aunque esto les complique el día y les impida hacer actividades propias o desarrollos personales. Porque, como una imposición interna, primero deben cumplir con lo que le hace falta al otro, aunque no se trate de algo trascendental: puede ser ir a buscar algo a la tintorería, por ejemplo. Lo que se impone es el temor a que el otro se enoje y las abandone", explica Guraieb.
Esta atención exacerbada la manifiestan con sus maridos Peter Pan, quienes las eligieron justamente por ser contenedoras, proveedoras y hacerse cargo de los compromisos que ellos no son capaces de asumir. "Con el paso de los años, esta mujer se va convirtiendo en una especie de esclava porque no puede disfrutar, tiene que resignarse y sufrir. Suspirar, bajar la cabeza, cumplir con el mandato familiar y servir al hombre para que él brille y tenga éxito. Y si no es así, es ella la que sale como un bombero a apagarle los incendios a su esposo, ya sea porque dejó los cheques en rojo, porque no pagó la escuela de los chicos o por lo que sea", afirma la psicóloga.
Con sus hijos también revelan este rasgo, a quienes, aunque ya estén en condiciones de ocuparse de sí mismos, les hacen los resúmenes de los libros, las presentaciones para la escuela o los dibujos para la Facultad.
En la historia de Barrie aparece un tercer personaje, que es el hada Campanita. Ella encarna la contratara de Wendy. Las mujeres con perfil de Campanita son independientes, tienen proyectos personales, saben de seducción y tienen un buen nivel de autoestima, producto de haber sido mimadas y estimuladas en la infancia. En una relación, ellas están muy bien plantadas, no se frustran ni se amargan porque no están dispuestas a pagar el precio que paga Wendy por retener un hombre a su lado. "Tengo una paciente -relata Guraieb- que es una Wendy y tiene una amiga que es Campanita. Son personas grandes, ambas separadas, y a la amiga le abundan los candidatos. Una tercera amiga decidió presentarle a la mujer Campanita otro candidato y Wendy dijo: ¿Por qué no me lo presentan a mí? Yo la invité a que reflexionara sobre si ella tenía disposición y disponibilidad para armar una relación con un hombre, ya que estaba de acá para allá atendiendo las demandas de los hijos y los nietos. Se trata de renunciar un poquito a cada uno de los otros espacios para ver si uno puede dar lugar al armado de los distintos aspectos que tenemos las mujeres."
Esta imposibilidad de decir que no deja a las Wendy en una calesita que siempre gira al compás de la misma música, y de la que no se pueden bajar. Mientras tanto, se colman de resentimiento porque están en la peor de las situaciones posibles: esperar a que su Peter Pan cumpla con las promesas. En esa espera sólo profundizan su amargura y frustración. Cuando el nivel de estrés va creciendo en su psiquismo, aparecen los primeros indicadores de afecciones como insomnio, dolor de cabeza, acidez o gastritis. "Entonces se queja por la vida que tiene y por todo lo que le duele sostenerla. Con lo cual no cierra que una persona mantenga esa posición", afirma la psicóloga.
Por fin llega un día en que Wendy comienza a poner condiciones y es ahí cuando empiezan las crisis en este tipo de parejas. Comienza una fuerte pulseada porque Peter Pan está muy arraigado en su estructura y hace falta tiempo, conciencia y ganas para cambiar. El amor y la convivencia, según dice Guraieb, tendrían que basarse en una reciprocidad, en un dar y recibir. Pero no sólo para satisfacer la necesidad del otro; tiene que haber algo de deseo también. "Todas tenemos en nuestro interior un poquito de Wendy y un poquito de Campanita. El tema es hacia dónde se inclina la balanza. Si está equilibrada, es lo más parecido a la utopía de la normalidad. Pero si está desequilibrada, cada una se va a tener que hacer cargo del déficit en algún aspecto", puntualiza.
Las mujeres Wendy tienen la necesidad de reforzar la autoestima de afuera hacia adentro. Quiere decir que aquello que no han constituido internamente lo buscan afuera. Pero claro está que los cambios verdaderos y estables nunca son de afuera hacia adentro, sino al revés. Este es el momento entonces para que Wendy pida ayuda y pueda entender lo que le está pasando. Este cambio es fundamental no sólo para ella, sino también para sus hijos. La madre Wendy no es un buen modelo identificatorio, ya que podría estar criando futuros Peter Pan y Wendy. "Por un acto responsable por ella y por su descendencia, sería bueno que esta mujer tome conciencia y se pregunte si este imaginario de ser tan imprescindible es una necesidad de ella. Si no pone un límite nunca va a saber si la aman de verdad o solamente la necesitan", concluye Guraieb.
El tratamiento psicológico para estas personalidades hace foco en que puedan desarrollar una buena autoestima, que aprendan a quererse mejor, que entiendan que tienen cualidades y que pueden darse satisfacciones y gratificaciones. Es importante que comprendan que pueden y deben disfrutar, y que no todo es sacrificio y abnegación.
¿Con quien te identificas?
Las que siguen son preguntas que responden a tests de personalidad orientados a develar personas con rasgos de Wendy, Peter Pan y Campanita. Las respuestas positivas se encuadran dentro de estos perfiles.¿Sos una mujer Wendy?
Así se define a quienes son más madres que mujer con su pareja. Suelen enamorarse de hombres que se niegan a crecer y a cumplir con compromisos.
¿Te considerás imprescindible?
¿Sos de bancar, hacerte cargo de responsabilidades que tendría que realizar tu pareja?
¿Estás siempre disponible?
¿Preferís disculparlo aunque no tenga razón?
¿Tu miedo a perder la relación afectiva es muy grande?
¿Sos capaz de pedir perdón por el simple hecho de complacerlo, aunque no hayas hecho nada?
¿Acusás a tu pareja de abusar de tu buena fe, pero no hacés nada para cambiar la situación?
¿Te quejás, pero denunciás poco la situación o la minimizás para no enfrentar el conflicto?
¿Lo más importante para vos no es la verdad, sino que no se enoje con vos?
¿Te cuesta mucho decir que no?
¿Sos un varón Peter Pan?
Se denomina de este modo a los adultos que, como niños grandes, se resisten a asumir compromisos acordes con su edad y quieren vivir siempre jóvenes.
¿Es muy importante para vos producir efectos en el sexo opuesto?
¿Necesitás que te acepten, pero una vez que lo lográs, te cansás o aburrís con facilidad?
¿Te has convencido de que tu bienestar y seguridad interior dependen en gran parte de la aprobación de los demás?
¿Tenés facilidad para prometer y no cumplir?
Si tenés que hacer algo por obligación y a la vez te sentís tentado de hacer algo que da placer, ¿elegís el placer?
¿Has escuchado que se dice de vos que sos un irresponsable?
¿Te angustia mucho el paso del tiempo, envejecer?
¿Primero sos un gran conquistador y luego se decepcionan de vos?
¿Has dejado muchos proyectos inconclusos?
¿Considerás casi siempre que la culpa de tus problemas la tienen los que te rodean?
¿Sos una mujer Campanita?
Según el famoso relato, Peter Pan consideró a Campanita como el perfil de lo que se ha dado en llamar una mujer femenina y segura de sus atributos.
¿Te considerás audaz?
¿Sos una mujer de carácter fuerte?
¿Te han comentado que tenés mucha presencia?
¿Sos visualmente atractiva?
¿Tenés autoconfianza?
¿Te gustan los desafíos amorosos?
¿Utilizás todos tus recursos a la hora de la seducción?
¿Te considerás inteligente y sociable?
¿Te encanta llamar la atención?
¿Sos sexy?
MAS ESTERIOTIPOS
La mujer intelectual: Se interesa solamente por su estudio pues tiene una enorme curiosidad y es allí donde ella pone toda su energía.La rubia tonta: Presenta a la mujer blonda como poco inteligente. Pueden ser profesionales muy destacadas, pero si son rubias, parecería que algo falla. Esto se encuadra dentro de prejuicios aún vigentes en la sociedad.
La mujer orquesta: Tiene familia, trabaja y quiere cumplir con todo con mucha exigencia. Se reparte entre su casa, su trabajo y las actividades de sus hijos.
La abuelita cariñosa: Es quien tiene que estar a disposición de los nietos, no importa si es una profesional, si tiene vida propia o si está armando una pareja. Sus hijos le exigen que esté siempre abocada a sus nietos.
La mujer fatal: Es quien gusta de los hombres casados o con compromiso estable. Esta conducta responde a raíces muy arcaicas, donde seguramente la mujer no pudo resolver la rivalidad con la madre respecto del cariño del padre. Esa tensión se traslada a su vida adulta y reedita la problemática en cada situación amorosa que se le plantea.
miércoles, 2 de mayo de 2012
¿Qué ves?
Dice Alejandra Pizarnik:
una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo
la rebelión consiste en mirar una
rosa
hasta pulverizarse los ojos
miércoles, 25 de abril de 2012
...youer than you...
¿Qué hacemos? ¿Le plantamos la cara al mundo y anunciamos nuestra presencia para modificar el mundo con la inscripción de nuestras acciones o nos escondemos como el avestruz y desperdiciamos nuestro potencial? Y la decisión la podés tomar vos y sólo vos.
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