viernes, 13 de septiembre de 2013
jueves, 12 de septiembre de 2013
domingo, 11 de agosto de 2013
Los celos
¿Qué caracteriza a las personas celosas?
* El sentimiento del que cela es el miedo a perder algo. Desde este temor a la pérdida, intenta poseer al otro; por eso lo acosa, implementa un sistema de vigilancia a su alrededor que no está basado en el amor sino en la sospecha.
* Aunque parecen una manifestación propia de un gran amor, o una gran pasión, los celos están más ligados a un sentimiento narcisista: el celoso no puede tolerar no ser el único centro de la escena.
* El sentimiento de los celos los invade de una manera obsesiva; como no dejan de pensar en la supuesta infidelidad, que se concretará tarde o temprano, tienden a confundir sus sospechas con la realidad y dan por ciertas sus fantasías.
* Son posesivos, ansiosos y, a veces, autoritarios. Aunque se muestren avasallantes, en realidad tienen baja autoestima y necesitan la aprobación del otro.
* Sus formas de vigilancia y de control pueden oscilar entre un interrogatorio aparentemente casual y despreocupado hasta la violencia. En el caso de los celos patológicos, la agresión puede terminar con la muerte de uno de los miembros de la pareja.
* Algunos autores consideran que los celos tienen un componente sadomasoquista: el amor y la tortura de la persecución se vuelven uno y la relación termina convirtiéndose en un vínculo hiriente para los dos miembros de la pareja.
(FUENTE: PSICOLOGIA POSITIVA)
Fragmentos de El arte de amar ~Erich Fromm
¿Trátase del amor como solución madura al problema de la existencia, o nos referimos a esas formas inmaduras de amar que podríamos llamar unión simbiótica? Esta frase y los párrafos que siguen son un extracto de "El arte de amar" de Erich Fromm:
La unión simbiótica tiene su patrón biológico en la relación entre la
madre embarazada y el feto. Son dos y, sin embargo, uno solo. Viven «juntos» (sym-biosis), se necesitan mutuamente. En la unión simbiótica psíquica, los dos cuerpos son independientes, pero psicológicamente existe el mismo tipo de relación.
La forma pasiva de la unión simbiótica es la sumisión, o, para usar un término clínico, el masoquismo. La persona masoquista escapa del intolerable sentimiento de aislamiento y separatidad convirtiéndose en una parte de otra persona que la dirige, la guía, la protege, que es su vida y el aire que respira, por así decirlo. La persona masoquista no tiene que tomar decisiones, ni correr riesgos; nunca está sola, pero no es independiente; carece de integridad; no ha nacido aún totalmente.
La relación masoquista puede estar mezclada con deseo
físico, sexual; en tal caso, trátase de una sumisión de la que no sólo
participa la mente, sino también todo el cuerpo. Puede ser una
sumisión masoquista ante el destino, la enfermedad, la música
rítmica, el estado orgiástico producido por drogas o por un trance
hipnótico; en todos los casos la persona renuncia a su integridad, se
convierte en un instrumento de alguien o algo exterior a él; no
necesita resolver el problema de la existencia por medio de la
actividad productiva.
La forma activa de la fusión simbiótica es la dominación, o, para
utilizar el término correspondiente a masoquismo, el sadismo. La
persona sádica quiere escapar de su soledad y de su sensación de
estar aprisionada haciendo de otro individuo una parte de sí misma.
Se siente acrecentada y realzada incorporando a otra persona, que la adora.
La persona sádica es tan dependiente de la sumisa como ésta de
aquélla; ninguna de las dos puede vivir sin la otra. La diferencia sólo
radica en que la persona sádica domina, explota, lastima y humilla, y
la masoquista es dominada, explotada, lastimada y humillada. En un
sentido realista, la diferencia es considerable; en un sentido
emocional profundo, la diferencia no es mayor que lo que ambas
tienen en común: la fusión sin integridad.
En contraste con la unión simbiótica, el amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad.
El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los
demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de
aislamiento y separatidad, y no obstante le permite ser él mismo,
mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres
que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.
lunes, 29 de julio de 2013
Elecciones
Como ya se habrán dado cuenta, me gusta la literatura y
encuentro en las palabras de poetas y escritores disparadores de reflexiones
que comparto con ustedes. Esta vez le toca a Robert Frost, autor de un bello
poema, “El camino no elegido”. Las
últimas líneas dicen:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference
Dos caminos se
bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
¿Cuántas veces nos encontramos ante encrucijadas? Ese lío de
opciones que nos presenta la vida cada tanto. Ante la cantidad de alternativas
solemos paralizarnos y a menudo dejamos que el miedo sea nuestro consejero.
Está allí, susurrando las calamidades que nos podrían suceder si elegimos A en
lugar de B. Pero también podrían se otras voces, menos sutiles y más
imperiosas, que nos instan a no dejar lo malo conocido por bueno por conocer.
Generalmente, nos movemos en algo denominado “zona de
confort”, esa es nuestra zona segura, aquella en la que nos sentimos como pez
en el agua. Esa zona no representa desafíos,
lo que hacemos tiene el gusto de la rutina que nos mantiene a salvo. Hacemos lo que se espera de nosotros y lo que
suponemos que queremos hacer. ¿O acaso la costumbre no tiñe nuestros actos de
dulce monotonía y nos mantiene a resguardo de bruscas crisis que nos piden a
gritos un cambio? Sí, esa zona nos protege. No importa que cada tanto oigamos
un llamado y que cada vez se vuelva más persistente. Todos lo hemos escuchado
en alguna oportunidad, suele ser la molesta voz que nos recuerda algún deseo
muy profundo, un sueño abandonado. O quizás sean, simplemente, unas ganas
urgentes de cambiar de rumbo.
Esos caminos que menciona Frost, me hacen pensar en lo
conocido y lo desconocido. Uno la calma y la seguridad. El otro, puro
descubrimiento y desafío. El camino menos transitado es ese que nos lleva a lo
más profundo de nosotros mismos y allí es donde vamos a encontrarnos con un
espejo terrible, el que refleja lo que queremos ser, lo que podemos ser si
elegimos transitarlo.
¿Me animo a descubrime?
¿Me atrevo a brillar? ¿Me arriesgo a tomar ese camino desconocido, tal
vez solitario, con el objetivo de encontrar mi voz? “¿Qué hay de bueno en todo esto?”,
se pregunta Walt Whitman y acerca una respuesta:
"Que estás aquí, que existen la vida y la identidad,
Que prosige el poderoso drama y que quizás
Tú contribuyes a él con tu rima".
Que prosige el poderoso drama y que quizás
Tú contribuyes a él con tu rima".
Podés. Podés hacer la diferencia. Podés contribuir al mundo
con tus versos. Y si sentís que no, estoy a tu disposición para que puedas.
Esta nota aparecerá publicada en el diario El Semejante, en el mes de agosto de 2013
Etiquetas:
acciones,
aprendizajes,
autoestima,
consultoría psicológica,
counseling,
palabras de otros,
relación de ayuda
jueves, 11 de julio de 2013
Diez habilidades para la vida
Desde que
en 1993 la División de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) lanzó la Iniciativa Internacional para la Educación en Habilidades
para la Vida en las Escuelas (Life Skills Education in Schools), el modelo
ha ido evolucionando y adaptándose a nuevas áreas de aplicación.
Como se
puede ver, estas diez habilidades psicosociales no son algo nuevo. En cierta
forma son tan antiguas como la propia humanidad, porque todas tienen que ver
con la manera en que manejamos las relaciones con nosotros mismos, con las
demás personas y con el entorno social:
Todas las
personas, de todas las edades, las usamos a diario. Entonces, ¿en qué
consiste lo novedoso? Sobre todo, en que cada vez se reconoce más la
importancia de incluirlas como parte de diversos programas preventivos en
los más variados entornos.
Aunque
hay otras formas de clasificar las Habilidades para la Vida, la propuesta de la
OMS ha logrado un reconocimiento amplio por su flexibidad y aplicabilidad
universal.
En la pestaña 10 habilidades para vida (arriba, al lado del botón "Inicio"), encontrarán el desarrollo de dichas destrezas.
Fuente: Edex
lunes, 8 de julio de 2013
Desencontrada
Los intentos de los amigos, de nuestros
vínculos cercanos siempre ayudan, sólo que, a veces, necesitamos otro
tipo de ayuda para encontrarnos a nosotros mismos.
jueves, 27 de junio de 2013
jueves, 28 de febrero de 2013
Revolución interior
Dice Bryant McGill que “toda revolución
comienza por uno mismo”. Nada más cierto que estas pocas palabras para
describir esa disposición del ánimo para encarar una de las aventuras más
importantes que puede llevar a cabo un ser humano: conocerse.
En algunos casos, este conocerse está ligado a lo que podría considerarse un final de
recorrido. Es decir, alcanzados los objetivos (o al menos la mayoría de ellos),
cubiertas las necesidades básicas, ahora disponemos de tiempo para nosotros,
para bucear en nuestros intereses postergados o para encontrarlos, eso que
Maslow llamó “autorrealización” y que tiene que ver con la capacidad de
conectar con lo que hay de valioso en la vida, una suerte de serenidad que nos
permite evaluar despojados del ego cada situación vivida y ser más espontáneos
y creativos.
Desde otro lugar, este conocerse está más relacionado a la necesidad de apropiarnos de
nuestros recursos personales –emocionales, intelectuales, cognitivos, morales,
físicos, espirituales- para afrontar las sucesivas crisis que, como cualquier
mortal, atravesamos a lo largo de nuestra vida. Las crisis son momentos de
cambio que se caracterizan por generar incertidumbre y que avanzan hacia una
resolución que nos gustará o no de acuerdo a cómo las hayamos aprovechado. Si
son una oportunidad para desafiar nuestras limitaciones y poner a prueba los
recursos que sabemos que tenemos o si nos sirven de justificación no del
fracaso sino de algo peor que el fracaso:
el ni siquiera haberlo intentado.
En este sentido, es importante subrayar qué
papel juegan las terapias o en el caso del counseling, la relación de ayuda. Un
proceso de ayuda es un llamado a la rebelión, implica la determinación
insoslayable de llegar a lo más profundo de nosotros y reconocernos, vale
decir, un volver a encontrarnos y vernos a la luz de nuestras experiencias. Y
es tanta la rebelión que incluso nos aceptamos y nos perdonamos. Y en esa
liberación que supone la aceptación y el perdón, en esa profunda subversión de todos
los esquemas, nos abrazamos, nos permitimos cambiar y salir al mundo a ofrecer
lo que somos, que es mucho más de lo que creemos. Y sobre todo, muchísimo más
valioso.
Nota publicada en el diario "El semejante"
©Clr. Alejandra Gómez Joaristi
Suscribirse a:
Entradas (Atom)